Jesucristo Definió las Verdaderas Condiciones para Entrar al Cielo o Ser Candidato al Arrebatamiento

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Jesus recibiendo en el cielo 1ArrebatamientoSobre El Arrebatamiento Esperado Por Algunas Iglesias Cristianas No Católicas:

Escribió el apóstol Pablo:

Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también Dios traerá con El a los que durmieron (murieron) en Jesús. 

Por lo cual les decimos esto por la palabra del Señor: que nosotros los que estemos vivos y que permanezcamos hasta la venida del Señor, no precederemos a los que durmieron (murieron). 

Pues el Señor mismo descenderá del cielo con voz de mando, con voz de arcángel y con la trompeta de Dios, y los muertos en Cristo se levantarán primero. 

Entonces nosotros, los que estemos vivos y que permanezcamos, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes al encuentro del Señor en el aire, y así estaremos con el Señor siempre(1Ts 4:14-17)

Condiciones para Ser Arrebatado o Entrar al Cielo:

Para ser arrebatado es necesario tener las mismas condiciones que para entrar en el cielo.

Entrar al cielo, solo por ser cristiano no es automático. Para los católicos, no nos es suficiente cumplir con los sacramentos, orar y alabar a Dios. Ni a los no católicos (protestantes); no les suficiente solo “confesar” que Jesús es el hijo de Dios, y “arrepentirte de tus pecados” y orar o alabarlo. Rrecordemos que dijo el Señor: " no todo aquel que diga señor, señor entrará en el reino de los cielos"

Jesucristo Definió Dos Condiciones para Entrar al Cielo o Ser Arrebatado:

Hay dos condiciones que es necesario tener, sin las cuales nadie, nadie, absolutamente nadie, entra al cielo. Y son las mismas condiciones, para ser arrebatado. Estas condiciones las definió nuestro Señor Jesucristo en los Evangelios.

1. Tener el corazón limpio como el de un niño

2. Hacer obras de misericordia (corporal)

Estas condiciones han sido señaladas por la palabra del Señor de la siguiente manera:

1. Respecto a la condición de “tener el corazón limpio”, dice el Señor en el Sermón de la Montaña

"Bienaventurados los de corazón limpio porque ellos verán a Dios". (Mat 5:5). Qué se entiende que es necesario tener el corazón limpio para ver a Dios.

Luego les dijo a los apóstoles: "En verdad les digo que, si no se convierten y se hacen como niños, no entrarán en el reino de los cielos" (Mat 18:3). Ni siquiera los apóstoles entrarían en el cielo sino se convierten y limpian su corazón como el de un niño.

Y el corazón de un niño está lleno de:

Pureza
Sin
Odio, ni

Indiferencia, ni

Discriminación.

Este acróstico, para recordarlo siempre. Fijarse en las mayúsculas, de abajo a arriba, dice:” DIOS P” (Dios Padre)

Pureza (Es no hacer, ni pensar en, actos de fornicación)


Sin Odio, Si no hay Odio ni rencor en el corazón, lo que hay es sólo amor.


Sin Indiferencia, lo que hay en el corazón es misericordia para compartir con nuestros hermanos más necesitados lo que Dios nos da para alimentarnos, ropa para vestirnos y techo para vivir.

Sin Discriminación en el corazón, lo que queda es la fraternidad universal; ser hermanos sin distinción de razas, ni de religión, ni de elección del modo de vida.

2. Respecto a la necesaria condición de hacer obras de misericordia dice el Señor:

"No todo el que me diga: Señor, Señor entrará en el reino de los cielos; sino el que haga la voluntad de mi Padre Celestial.

“Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿No profetizamos en tu nombre, y en tu nombre expulsamos demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros?

“Y entonces les diré, no los conozco apártense de mí, obradores de maldad. " (Mat 7:21-23). "

“Porque tuve hambre, y no me disteis de comer; tuve sed, y no me disteis de beber; fui extranjero, y no me recibieron; estaba desnudo, y no me vistieron; enfermo, y en la cárcel, y no me visitaron.
En verdad les digo que en cuanto ustedes no lo hicieron a uno de estos más pequeños, Tampoco a mí lo hicieron " (Mat 25:42-45)

"Pero cuando el hijo del hombre venga en su Gloria, y todos los ángeles con él, entonces él se sentará en el trono de su gloria; y serán reunidas delante de él todas las naciones; y separará a unos de otros, como el pastor separa Las ovejas de Los cabritos.

" y pondrá Las ovejas a su derecha y Los cabritos a la izquierda. Entonces el rey dirá a los de su derecha: Vengan, benditos de mi padre, hereden en el reino preparado para ustedes desde la fundación del mundo. Porque tuve hambre, Y ustedes me dieron de comer; tuve sed, y me dieron de beber; fui extranjero, y me recibieron; estaba desnudo, y me vistieron; enfermo, y me visitaron, en la cárcel, y vinieron a mí.

"Entonces los justos le responderán, diciendo: señor, cuándo te vimos hambriento y te dimos de comer, o sediento y te dimos de beber. ¿Y cuándo te vimos como extranjero Y te recibimos, o desnudo y te vestimos?; cuándo te vimos enfermo o en la cárcel Y vinimos a ti?

"El rey responderá: en verdad les digo que en cuanto lo hicieron a uno de estos hermanos míos, aún a los más pequeños, a mí lo hicieron." (Mat 25:31-40)

Entonces para que el señor Jesucristo nos reconozca, o para ser “candidato al arrebatamiento”, para entrar al cielo, necesariamente debemos vivir haciendo obras de misericordia.

Sin esas dos condiciones: El corazón limpio, y vivir haciendo obras de misericordia; que son dar de comer al hambriento, vestir al desnudo, recibir en su casa al que no tiene techo, visitar al enfermo y al que está en la cárcel. NADIE ABSOLUTAMENTE NADIE PODRÁ ENTRA AL CIELO… NI NADIE PODRA SER CANDITATO AL ARREBATAMIETO.

La Eucaristía y toda la liturgia católica, el rezo del rosario, o toda la liturgia protestante, incluidos los diezmos, ¿Sirven para entrar al cielo? La respuesta es ¡NO! Pues dijo el Señor: “Misericordia quiero no sacrificio” (Mat 9:13,12:7) La Eucaristía es la rememoración del Sacrificio de Nuestro Señor en la cruz. Entonces ¿Debemos de dejar de lado la liturgia? La respuesta es ¡NO! Al respecto, esto es lo que dijo el Señor:

“¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas!, porque pagáis el diezmo de la menta, del eneldo y del comino, y habéis descuidado los preceptos de más peso de la ley: la justicia, la misericordia y la fidelidad; y éstas son las cosas que debíais haber hecho, sin descuidar aquéllas”. (Mat 23:23) 

Es decir, que por sobre todas las cosas debemos hacer obras de misericordia corporal con nuestros hermanos necesitados, sin dejar de la liturgia y todos los ritos que se acostumbre o que se quiera.

  

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