Matrimonio Homosexual ¿Un desafío a Dios? III

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Desafio a Dios 2

Matrimonio homosexual ¿Un desafío a Dios? III

La Ley de los hombres, aprobando los matrimonios entre homosexuales, es un abierto desafío a Dios. Es equivalente a decirle a Dios, nosotros pisoteamos tu Ley, y promulgamos la ley que me nos venga en gana; … para gozo de la abominación.

¿El desafiar a Dios tiene consecuencias que afecten a la humanidad? O, ¿el matrimonio homosexual es solo un desafío al orden natural?

Efectivamente el desafiar a Dios tendría consecuencias atroces para la humanidad; porque es al dueño y ordenador del orden natural del universo y de los universos a quien estaríamos desafiando. Pero eso parece no tener ninguna importancia para los hombres de hoy, porque es más fácil y más cómodo, convencernos de que … ¡no hay Dios!, y que su existencia ¡no está demostrado por la ciencia!; por lo tanto “no hay problema en desafiarlo”; porque un desafío a quien no existe, no tendría ninguna implicancia.

Y el desafío al orden natural del universo ¿nos traerá consecuencias negativas? ¿Qué pasaría si las madres dejaran de alimentar a sus crías, como es el orden natural del universo? Evidentemente se extinguiría el mundo animal. Entonces no es tan gracioso pretender subvertir el orden natural.

También para el ordenamiento social hay un orden natural: tus derechos se acaban donde comienzan los del otro, no hagas al otro lo que te haría daño a ti, y así ad infinitum; una serie de preceptos naturales que están escritos en el corazón de todos los hombres, y en todos los seres vivientes, tal es que en los animales aparecen como instintos. Pero estos preceptos naturales, que son perfectos para que el ciclo de la vida no se interrumpa, el hombre empezó a subvertirlos, al extremo de poner en peligro la existencia de los grupos humanos. Y para ordenar la sociedad, los hombres, tuvieron que “inventar” y establecer un sistema de leyes en cada país, y luego algunas leyes supranacionales. Se supone que con el cumplimiento de estas leyes habría un orden social que nos permita convivir y disfrutar a todos los seres de los recursos del planeta. Pero, a pesar de este ordenamiento legal, algunos hombres han seguido tomando más de lo que les corresponde, algunos hombres no han respetado los derechos de otros; al extremo de poner en peligro de extinción a la raza humana y a todo el planeta.

Nuestro planeta es un ser vivo en el que el agua que circula por sus “venas” alimenta a todos los seres que lo conforman y son la expresión de su vida. El cuerpo humano no es más que parte de los mismos elementos naturales que unos días antes formaron parte de algún órgano vegetal o algún órgano animal, o elementos que formaron parte de algún río; y que luego de ser parte de las células humanas volverán a ser parte del resto de la naturaleza. Todos los cuerpos del género humano son sólo parte de la misma naturaleza, por lo tanto, regidos por las mimas leyes de la naturaleza.

Nuestro planeta es un ser vivo con mente propia. Así es: ¡Con mente propia! (http://es.wikipedia.org/wiki/Hip%C3%B3tesis_Gaia): “La concepción de la Tierra como un organismo se remonta a los trabajos de los Naturphilosophen. Entre ellos, Henrich Steffens (1773-1845) concibió la historia de la Tierra como si se tratase de un ser vivo compuesto de diferentes órganos”; (http://foro.univision.com/) “La hipótesis de Gaia es la primera expresión científica moderna de esta profunda y antigua creencia de que la Tierra está viva. La teoría fue formulada por un científico británico, James Lovelock, y la microbióloga americana Lynn Margulis”; “El concepto de la Tierra como un organismo viviente es común en las creencias de muchas culturas a lo largo de la Historia. Desde los antiguos griegos o los indios de la antigüedad hasta los indígenas del continente americano, e incluso muchas otras tribus repartidas por todo el mundo actual”.

Esa es la nueva visión de nuestro planeta, que ahora permite comprender la sabiduría ancestral de todos los pueblos. En la cultura occidental se le ha llamado al espíritu del planeta como “la madre naturaleza”; los aborígenes de los andes peruanos le llaman “pacha mama” cuya traducción es “respetable madre tierra” con cuyo espíritu intercambian conversación con toda naturalidad, por medio de chamanes, que hacen las veces de médium. ¿No se ha escuchado hablar siempre, aún en los medios científicos, de la “sabia naturaleza”?. ¿Cómo podría tener sabiduría si no tuviera mente? Parece extraño, porque siempre hemos considerado al planeta como un conjunto de rocas y agua que fluye, casualmente y sin sentido, de un lugar a otro; y ahora resulta que es un ser vivo con mente propia y que la humanidad, en apariencia, es sólo parte de ese gran ser; que ahora está en peligro de extinguirse.

Y precisamente ese ser vivo, el planeta, como cualquier otro ser vivo tiene mecanismos de defensa contra quienes lo atacan. No se defenderá si golpeas una roca, pero si desapareces una especie las consecuencias son terribles. Si haces daño a un hombre, estás atacando lo más importante que tiene de sí el planeta, entonces sí que la naturaleza responde. En una oportunidad en el Huaynapicchu, la cumbre más alta de las ruinas de Machupicchu, alguien empujó intencionalmente a una turista japonesa, causándole la muerte; un nativo del lugar, que trabajaba como guardián para Copesco, una oficina turística del gobierno peruano, hizo un comentario sobre la muerte de esa turista japonesa: “Han perturbado a la montaña, ahora se va enojar”. Los que lo escucharon pensaron sólo era una superstición; pero efectivamente a partir de ese día cambió el clima radicalmente, al decir de los que después observaron, se puso “triste”, con una neblina persistente, y durante más de un mes no volvió a salir el sol. ¿Fue esta una reacción de la naturaleza?, o una situación casual que no tuvo que ver nada con haber hecho daño a la turista japonesa?; a una parte de la naturaleza?, a una parte de la esencia del planeta? Ojalá fuera solo un hecho casual, pero no es así, siempre que se hace daño a una parte del planeta; siempre que se subvierte el orden natural, o se trasgrede sus leyes; la naturaleza, el planeta, responde, se defiende. Cada acción del hombre, tiene su respuesta de la naturaleza, ya sea una acción positiva o una negativa; así también cada pensamiento y cada sentimiento, tienen su respuesta de la naturaleza; sin excepción.

Cuando los israelitas, después de salir de Egipto, entraron en la tierra prometida, que era la tierra de los amorreos, ofrecida a Abraham 400 años antes: “Toda esta tierra que ves yo te daré a ti y a tu posteridad para siempre” (Gen 13-15), y que no se la dio en ese entonces porque: “A la cuarta generación es cuándo volverán acá, porque al presente no está todavía llena la medida de las maldades de los amorreos”. Al entrar en la tierra prometida, después que los amorreos durante esos 400 años habían terminado de contaminar su tierra, con sus maldades; los israelitas, recibieron la orden de Dios, de diezmar a todo ser viviente que encontraran en las tierras de los amorreos, a hombres y bestias. Conocedores de ello, los moradores de la ciudad de Gabaón, haciéndose pasar por extranjeros recién llegados a la zona, engañándolos le pidieron a Josué, el líder israelita, que les perdonara la vida y los dejara vivir; y Josué les juró que Israel los respetaría y no levantaría su espada contra ellos; “Y Josué hizo paz con ellos, y concertó con ellos que les dejaría la vida: también los príncipes de la congregación les juraron” (Josué 9-15). Pero pasadas siete generaciones, Saúl el primer Rey de Israel, pisoteando el juramento de Josué, hizo diezmar a los gabaonitas. Y en los años siguientes, cuando reinaba el Rey David se produjo sobre todo Israel una sequía que ya duraba tres años; y David, desesperado consultó a Dios mediante sus profetas, la causa de la sequía; y Dios les respondió, que esa sequía era culpa de Saúl por la matanza de los gabaonitas; “Y en los días de David hubo hambre por tres años consecutivos. Y David consultó á Jehová, y Jehová le dijo: Es por Saúl, y por aquella casa de sangre; porque mató á los Gabaonitas” (2 Samuel 21-1). Y la sequía acabó, luego de que entregaran a los gabaonitas y los ajusticiaran, a siete descendientes del sanguinario Saúl.

¿Es que Dios castigó a los israelitas con la sequía? ¡No!, Dios nunca castiga. Sólo ordenó la creación, desde el principio de los tiempos, mediante leyes eternas. Lo natural era que los israelitas respetaran a los gabaonitas y vivieran en paz con ellos. Por el juramento de Josué se había establecido un orden natural, que permitía vivir en paz a israelitas y gabaonitas; por su juramento se había establecido una ley natural; más allá de la conciencia de ello. Porque las leyes que establecen los hombres entre sí, siendo ellos parte de la naturaleza, independientemente de su voluntad y de su conciencia, involucran a toda la naturaleza; y la naturaleza asume para sí todas las leyes, los juramentos, las promesas entre los hombres. La matanza de los gabaonitas por Saúl subvirtió este orden, transgredió la ley natural que se estableció con el juramento, y la naturaleza respondió con la sequía.

Cuando un hombre hace un juramento, una promesa, establece un compromiso, se establece una “ley”, entre las partes comprometidas; y esta “ley” pasa a formar parte de todo el conjunto de leyes que forman parte del orden natural. Si es un compromiso positivo al desarrollo y protección del orden natural, contribuirá al desarrollo de todo el universo; pero si es un compromiso en contra del orden natural, toda la naturaleza se verá afectada.

Toda acción tiene una reacción. Toda acción de un hombre es una acción de la naturaleza en su conjunto, y la reacción también será de toda la naturaleza en su conjunto. Una acción del líder de un grupo humano tiene una reacción sobre todo su grupo. La acción de un padre de familia o de una cabeza de familia, ocasiona una reacción a toda la familia. La acción de un rey o de un jefe de gobierno ocasiona reacciones a toda su nación. Es por eso que la matanza de los gabaonitas ordenada por el rey Saúl, a un grupo de soldados, ocasiona como reacción una sequía que afecta a todo el pueblo de Israel.

Cuando el rey David cometió adulterio y embarazó a Betsabé, mujer de Uría, oficial de su ejército; para cubrir su pecado, hizo colocar a Uría en primera línea de batalla en ataque a los amonitas y provocó su muerte. “¿Cómo, pues, has vilipendiado mi palabra, haciendo el mal delante de mis ojos? A Urías, heteo, le hiciste perder la vida, y has tomado su mujer para mujer tuya, matándole a él con la espada de los hijos de Amón. Por lo cual no se apartará jamás de tu casa la espada de la muerte, porque me has despreciado y has quitado la mujer a Urías, heteo, para que fuese mujer tuya.” (2Samuel 12-9 y 10). La acción abominable del Rey David, del padre de familia, ocasiona reacción… ¡sobre toda su casa!; y no es que los demás miembros de la familia fueran culpables de alguna acción negativa, sino que su acción permitió que la maldad penetrara con más facilidad a su casa.

Entonces, con los matrimonios homosexuales, el desafío de un grupo de legisladores a Dios, o simplemente al orden natural del universo, traerá consecuencias graves a sus casas y a su nación; y finalmente a toda la humanidad. Los actos de sodomía hacen daño al propio sodomita, porque lo contaminan a él mismo, y contaminan a todo su entorno, y contaminan el planeta. Así como también lo contaminan el adulterio, el aborto, y toda clase de asesinatos incluidos los de las guerras. Todas las maldades que cometemos los humanos, contaminan el planeta. Contaminan al planeta todas las trasgresiones al Decálogo que Dios les dio a los israelitas; y todas las trasgresiones a los códigos morales del Islam, del Budismo. Por eso es negativo, para el desarrollo del planeta, el matrimonio homosexual.

El calentamiento global, y la destrucción de los sistemas ecológicos del planeta, no es solo un proceso mecánico de: a más bióxido de carbono más temperatura, o menos caza indiscriminada de animales menos extinción de especies. Los terremotos y los desastres naturales no son solo la acomodación mecánica, de los sistemas naturales. También agravan estos proceso de desastres naturales, la conducta humana negativa en general. Una acción humana – una reacción de la naturaleza. Especialmente la conducta de la trasgresión de las leyes eternas. Particularmente la trasgresión a las leyes expuestas en el decálogo del antiguo testamento, o en los similares códigos morales expuestas en todas las religiones, y pergeñadas por los diferentes profetas de Dios: Moisés, el Maestro Jesús, Mahoma, Buda, etc. Transgredir estas leyes provoca respuestas violentas de la naturaleza. Les dice Dios a los israelitas: “Si seguís mis preceptos, y observáis mis mandatos y los cumplís, os enviaré lluvias a sus tiempos, y la tierra producirá sus granos, y estarán los árboles cargados de frutos” (Levítico 26, 3-4); Les dice Moisés: “Si obedeciereis, pues, a los mandatos que yo os comunico hoy, amando a Dios vuestro Señor, y sirviéndole con todo vuestro corazón y toda vuestra alma, dará él a vuestra tierra la lluvia temprana y la tardía para que cojáis granos, y vino, y aceite, y dará heno en los prados para pasto de los ganados, a fin de que vosotros tengáis qué comer y quedéis saciados” (Deuteronomio 11,13-15). De esta manera está relacionada la conducta moral de los hombres con las reacciones de la naturaleza. Si la conducta de los hombres no trasgrede las leyes eternas, la naturaleza se ordenará beneficiando a los hombres.

También les dice Dios a los israelitas: “.. no tendrás acto carnal con la mujer de tu prójimo, contaminándote en ella... No te echarás con varón como con mujer: es abominación. Ni con ningún animal tendrás ayuntamiento amancillándote con él; ni mujer alguna se pondrá delante de animal para ayuntarse con él: es confusión. En ninguna de estas cosas os amancillaréis; porque en todas estas cosas se han ensuciado las gentes que yo echo de delante de vosotros: Y la tierra fue contaminada; y yo visité su maldad sobre ella, y la tierra vomitó sus moradores. Guardad, pues, vosotros mis estatutos y mis derechos, y no hagáis ninguna de todas estas abominaciones: ni el natural ni el extranjero que peregrina entre vosotros. (Porque todas estas abominaciones hicieron los hombres de la tierra, que fueron antes de vosotros, y la tierra fue contaminada:) Y la tierra no os vomitará, por haberla contaminado, como vomitó á la gente que fue antes de vosotros” (Levítico 18, 20-28). Y el castigo contra todas estas abominaciones, sería la muerte, de los trasgresores, de acuerdo a las leyes que Dios les dio a los israelitas; es decir que el acto carnal homosexual, el adulterio o la zoofilia, Dios lo considera tan grave como el mismo asesinato a una persona, que también está castigado con la muerte del asesino, de acuerdo a la Ley recibida por Moisés. Al trasgredir estas leyes eternas, si los hombres, que son parte de la naturaleza, no las corrigen, la naturaleza en su conjunto responde contra los trasgresores, porque estos actos de sodomía, adulterio, zoofilia o asesinato, contaminan el planeta. Sodoma y Gomorra fueron destruidos, ya sea por desastre natural o por lo que fuere, fundamentalmente por su pecado de sodomía, que contaminó estas ciudades. Hoy, toda la tierra entera se está contaminando como Sodoma y Gomorra. Y el planeta defendiéndose de la contaminación nos “vomitará” con sus desastres naturales; y entonces es claro que el calentamiento global y otras amenazas naturales de destrucción de la tierra, no es solo por la contaminación del bióxido de carbono u otro, sino fundamentalmente por la contaminación moral de la humanidad. La generación actual, estamos dejando a las generaciones venideras un planeta muy contaminado; le toca a la generación joven de ahora, oponerse y revertir la contaminación física y moral.

La familia, la célula fundamental de la sociedad, en estos tiempos ha sufrido un paulatino debilitamiento. Asistimos al debilitamiento del concepto de familia con el modelo tradicional de los últimos dos milenios: el de la Sagrada Familia. Familia de una unidad sólida de padre, madre e hijos; que perdure hasta la muerte y trascienda por toda la eternidad. Desde el último medio siglo pasado, este modelo se ha visto deteriorado con un alto índice de rupturas matrimoniales; que conducen a familias monoparentales. Asistimos a la cada ves mayor descomposición de la célula fundamental de la sociedad: la familia; lo que le ha causado, a la humanidad, más daño que mil bombas de Hiroshima.

En esta oportunidad con los “matrimonios entre homosexuales” se estaría resquebrajando la poca solidez que aún tiene, el concepto de familia; al pretender establecer un nuevo paradigma, un paradigma enfermo de lo que sería la familia para la futura generación; ya no un padre, una madre e hijos; al estilo de la Sagrada Familia; sino ¿“dos padres y un hijo”?, o ¿“dos madres y un hijo”?. Realmente con este paradigma deformado de familia, se pone en peligro de muerte a la sociedad; ya que introduciendo células enfermas, cancerosas, se acabará con el propio organismo.

Sin embargo y en última instancia ¿estaría el interlocutor o lector, dispuesto a educar o permitir que la sociedad en su conjunto eduque y forme a su hijo o hija deslizándolo para que se “case” con alguien de su mismo sexo?; o es preferible que los eduque con la precisión de que esa decisión sería completamente errónea y antinatural?

El matrimonio homosexual, es un abierto desafío a Dios, y una condena directa a la historia de la humanidad.

Nota Importante:

(Este artículo fue escrito en cuatro partes y en diferentes épocas. Las partes I, II y III fueron escritos con el criterio errado, del autor, de que el homosexualismo era una opción voluntaria; y sin la más mínima intención de juzgar, ni mucho menos ofender absolutamente a nadie, y se reproduce tal como fué escrito porque, a nuestro juicio, contiene verdades eternas muy necesarias para la edificación de Civilización Superior; tal como Dios ha deseado desde siempre para la humanidad, y tal como Jesús el Mesías ha venido a enseñar. Sin embargo, ha causado rechazo de muchos involucrados. manifestando que se han sentido lastimados. En el artículo IV, se corrige el error, y está escrito con el conocimiento de que el homosexualismo no es una opción voluntaria, sino que es una condición con la que se nace)


 

Comentarios   

# Matrimonio Homosexual ¿Un desafío a Dios? IIIMerri 02-02-2019 22:01
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